Jorge Rico-Fontalvo, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá; Departamento de Nefrología, Facultad de Medicina, Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, Colombia
Rodrigo Daza-Arnedo, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá; Departamento de Nefrología, Caminos IPS, Cartagena, Colombia
Eduardo Lorca-Herrera, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá; Departamento de Nefrología, Facultad de Medicina, Universidad de Chile, Santiago, Chile
Eliana Dina-Batlle, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá;; Departamento de Nefrología, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Hospital Metropolitano de Santiago, República Dominicana
Thyago Proença-de Moraes, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá;; Departamento de Nefrología, Pontificia Universida de Católica do Paraná, Paraná, Brasil
Alicia Elbert, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá; Departamento de Nefrología, Centro de Enfermedades Renales e Hipertensión, CEREHA, Buenos Aires, Argentina
Carlos E. Builes-Montaño, Departamento de Medicina Interna, Hospital Pablo Tobón Uribe, Medellín, Colombia; Departamento de Medicina Interna, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia
Ricardo Correa-Rotter, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá;; Departamento de Nefrología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, México
Vicente Sánchez-Polo, Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, SLANH, Ciudad de Panamá, Panamá;; Departamento de Nefrología, Facultad de Medicina, Universidad San Carlos, Ciudad de Guatemala, Guatemala
Antecedentes: La evidencia que respalda a las terapias basadas en incretinas como modificadoras del riesgo renal continúa ampliándose; sin embargo, su aplicación clínica sigue siendo heterogénea entre distintos fármacos, fenotipos de enfermedad renal crónica (ERC) y sistemas de salud. En América Latina, la variabilidad en el acceso y la implementación acentúa la necesidad de una priorización guiada por fenotipos y de distinguir entre intervenciones que pueden considerarse razonables y aquellas que deben considerarse necesarias. Método: Se llevó a cabo un estudio formal de consenso de expertos utilizando el método RAND/UCLA de adecuación, reportado de acuerdo con los estándares RAND/UCLA y la guía ACCORD. Un panel multidisciplinario de expertos latinoamericanos (n = 9) evaluó la adecuación de cuatro terapias basadas en incretinas (dulaglutida, liraglutida, semaglutida y tirzepatida) en 18 escenarios clínicamente relevantes de ERC, utilizando una escala de 9 puntos en dos rondas independientes de calificación. Tras la primera ronda, se realizó una reunión presencial moderada para revisar las medianas y las distribuciones de las puntuaciones, así como para refinar la redacción de los escenarios. Las combinaciones escenario-terapia clasificadas como adecuadas tras la segunda ronda se evaluaron posteriormente en cuanto a necesidad en una tercera ronda independiente. El desacuerdo se evaluó mediante el rango interpercentílico y el rango interpercentílico ajustado por simetría, y las clasificaciones finales se establecieron según los criterios estándar RAND/UCLA. Resultados: En los 18 escenarios y las cuatro terapias evaluadas, las calificaciones de adecuación fueron más consistentemente favorables para la semaglutida y más selectivas para la tirzepatida, mientras que la dulaglutida y la liraglutida se clasificaron predominantemente como inciertas. Tras la discusión y la refinación de los escenarios, las calificaciones de la segunda ronda fueron más conservadoras y se resolvió todo el desacuerdo observado en la primera ronda. Dos escenarios orientados a la seguridad, antecedente de pancreatitis aguda y adultos mayores con fragilidad y pérdida de peso involuntaria, se clasificaron de manera uniforme como inapropiados para todas las terapias. La necesidad se estableció principalmente para la semaglutida en fenotipos cardiorrenales albuminúricos de mayor riesgo y para la tirzepatida, en escenarios seleccionados, particularmente cuando la obesidad coexistía con albuminuria persistente. En conjunto, la albuminuria, el riesgo residual a pesar de una terapia basal optimizada (bloqueo del sistema renina-angiotensina e inhibición del cotransportador sodio-glucosa tipo 2), el fenotipo metabólico y la comorbilidad cardiovascular emergieron como los principales determinantes del juicio experto. Conclusiones: En este consenso RAND/UCLA, la necesidad de terapias basadas en incretinas se concentró en fenotipos de ERC albuminúricos de alto riesgo, de forma más consistente para la semaglutida y de manera más limitada para la tirzepatida, mientras que la dulaglutida y la liraglutida se calificaron generalmente como inciertas. Estos hallazgos proporcionan un marco pragmático para apoyar la priorización terapéutica y la toma de decisiones compartida en América Latina, y ponen de relieve vacíos críticos de evidencia en la ERC avanzada, la enfermedad dependiente de diálisis y la ERC no diabética.
Palabras clave: Enfermedad renal crónica. Enfermedad renal diabética. Terapias basadas en incretinas. Agonistas del receptor GLP-1. Tirzepatida. Semaglutida. Método de adecuación RAND/UCLA. América Latina.